Traficando con el tráfico 3 marzo 2010
Posted by Jose Rubio in Uncategorized.Tags: cesión de tráfico, confianza, estudio, medios, señal y ruido
add a comment
Interesante artículo en El país sobre la cesión de tráfico. Interesante porque viene a confirmar algunas sospechas que rondaban por la agencia y que nunca habíamos tenido tiempo (o ganas) de confirmar con datos.
La cesión de tráfico es un comportamiento que se da en Internet y que, en pocas palabras, ayuda a inflar las cifras de algunos soportes. Como su propio nombre indica, consiste en que el tráfico de un site pasa a engrosar el de otro. Es una práctica bastante más común de lo que se podría pensar y permite a los grandes soportes publicitarios maquillar sus cuentas.
Por poner un ejemplo tomado del propio artículo, las visitas obtenidas por Onlae y Vertele se contabilizan como si lo fuesen a Terra Noticias. Para entendernos, sería como si el “ABC” sumase a sus lectores los de otros diarios más pequeños como “El correo” o “La verdad”. Y todos contentos.
Bueno, no; todos no.
Nuestros clientes merecen tener las cuentas claras. Las agencias, también; aunque, en realidad, no es nuestro dinero el que está en juego. Y esta práctica las enturbia de un modo sutil pero desorbitado. El precio de una inserción en Terra Noticias viene fijado por su audiencia, obvio. Pero ¿qué ocurre cuando esos datos de audiencia tienen en cuenta a personas que no pasan por allí? Siguiendo con el ejemplo anterior, ¿y si los lectores de “El correo” no se acercan al “ABC”? ¿Cómo justificaríamos la tirada de este último?
Y, si a esto sumamos otros aspectos que no sabemos cuidar, como las estadísticas, uno empieza a creer que los clientes tienen razón al mirar con la nariz arrugada los números que le ponemos encima de la mesa.
Porque si algunas cosas no son fiables, ¿lo son las demás?
A veces da la sensación de que Internet está atravesando una fase “salvaje oeste” en el que los huecos en la ley son tan grandes que todo vale mientras no llegue el Jinete Pálido a imponer el orden.
Y eso merma nuestra credibilidad. Al menos, eso espero. Porque nos lo merecemos. Y sólo podemos cambiarlo nosotros, los interesados en que esto funcione.